¡Buenos días, amor!

Amanece un nuevo día y me despierto con una grandísima noticia, presentada de una manera super divertida y original. Si, hoy para mí no ha sido un amanecer cualquiera. Hoy la cosa ha sido más que un buen amanecer con un “buenos días”, hoy recibí el amanecer con unos ¡Buenos días, amor! entonados por una voz que me llena de alegría, una voz muy tierna pero con su toque de picardía, una voz emocionada pero queriendo aparentar un estado de tranquilidad y normalidad… Una voz, su voz.

Es así, ya Ella llegó de su tour familiar por venezuela y no lo pudo evitar, tuvo que presentarse personalmente a mi casa para darme la tan ansiada noticia de su regreso a mis dominios, digo, a estas tierras. Lo mejor de todo, es que no solo le bastó con venir a darme la noticia sino que se tomó el atrevimiento de venir a primera hora de la mañana (sabiendo que yo de seguro estaría más que dormido) para decirle a mi mamá que la dejara pasar para hacerme el desayuno y llevármelo a la cama… ¿Malo? ¡Malo no es!.

El toque más loco de todo esto es que a Ella no le basta con darme toda esa sorpresa, sino que antes se puso a hacerme el desayuno con mi mamá e hizo que todo este tuviera forma de corazón.

Si, ajá… El pan en forma de corazón, los huevos y así, todo. Hasta compró una taza de café con un dibujo de un corazón y la trajo para llenarla de Café con Leche y junto a mi super desayuno decirme:

“¡Buenos días, amor!”.

 

 

…Ahora si que no tengo dudas, hoy será hoy es un gran día.

El cielo es el límite

No se si ya les dije por twitter o por facebook pero tengo unos días que no la veo a Ella y no, no es que volvimos a pelear, sino que está haciendo casi que un tour por Venezuela con sus padres aprovechando estas vacaciones para visitar a toda su familia y eso. No tengo ni la menor idea de cuales estados van a visitar y cuanto tiempo durarán en ello, en realidad, ni Ella misma sabe. Solo me va comentando por BBM lo que se va enterando, lo que está haciendo y así… pero ¿saben qué? la extraño y mucho.

Es que hace poco que reanudamos nuestra relación y prácticamente yo me sentía como nuevo en esto, como muchachito con juguete nuevo, como un adolescente con su primer carro o algo así, muy “fiebúo”. Es dificil que poco después de eso, tengamos que separarnos por algunos días y solo podamos saber uno del otro por llamadas y BBM y otras cosas de esas.

Todos estos días la he pensado, hago cualquier cosa y la recuerdo. Si, estoy enviciado de Ella y se me hace muy malo estar mucho tiempo sin poder verla. Ella me hace sentir mejor, estar a su lado me hace sentir en las nubes como si volara. Es mi enfermedad y mi cura, mi droga y mi medicina. Su voz, su sonrisa, su olor, sus caricias, sus besos, la extraño a toda Ella. No puedo negarlo, estoy muy enamorado de Ella y su ausencia me afecta.

Hoy, me puse a escuchar la música que tengo en mi pc que le gusta y las canciones que le he dedicado. Las últimas no son muchas, pero si son muy especiales. Hoy me he quedado con una que le dediqué en los primeros meses cuando estábamos saliendo, se llama The sky’s the Limit y la canta Jason DeRülo. En realidad, no es la gran cosa… pero aparte de gustanos mucho a los dos, me recuerda las primera salidas entre Ella y yo, y todo eso que estaba sintiendo en ese tiempo cuando estaba a su lado. Momentos impactantes, emocionantes e inolvidables, momentos que me inspiraron hoy a compartir esa canción con ustedes en nombre de Ella…

…espero que les guste.

Nota para Ella: Ya sabes, contigo el cielo es el límite.

El tiempo ya dictó su sentencia…

Todos estos días que he pasado sin Ella me he sentido como un preso, pero como uno de esos que van presos siendo inocentes y que duran meses y meses esperando tan siquiera un juicio para poder demostrar su inocencia y luchar por su libertad. Un preso que en sus días no hace más que recordar los buenos momentos en el pasado, reflexionar por consecuencia de su presente y hasta soñar un poco sobre lo que pasará en su futuro. Un preso que sabe de su inocencia y vive es contando los días para que llegue su juicio y poder ser libre… Un preso al que hoy le llegó una buena noticia, un preso al que soy se le dio su juicio y ya conoce su sentencia.

La cosa es que hoy, después de ya un buen rato en el que Ella y yo nos habíamos dado un ¿tiempo?, volvimos a sentarnos a hablar. a sentarnos en un café a desayunar, a hablar y a dejar todo en claro. Por mi parte, sin esperar a que Ella tomara la palabra, fui directo al grano y expresé todo eso que pensé en este tiempo sin su compañía, todo ese sentimiento en forma de desahogo.

Hoy, sin esperar de Ella ni una sola palabra, confesé a sus ojos lo mucho que extraño perderme en ellos. Le confesé a sus mano lo mucho que mis dedos extrañan abrazarse con los suyos mientras pasean por las calles. Hoy con mi boca le confesé a sus labios lo solitarios que se sienten los míos al no compartir más momentos íntimos con ellos. Le confesé hoy a su cuerpo lo mucho que mi cuerpo extraña su calor, sus latidos chocando con los míos, aroma mezclándose con mi sudor al momentos de volvernos uno solo, al momento de traspasar fronteras y llegar juntos a esa tierra prometida donde tanto nos gusta estar. En fin, hoy le confesé ciegamente a Ella que ya no la quiero, que la amo y que la extraño más que a nadie en este mundo. Que me volví algo adicto a su ser y que sin Ella me siento como un Blackberry o un Android sin Internet, funcional pero incompleto.

Ahí fue el momento en donde no se aguantó y me interrumpió, con sus ojos aguados, entrediciéndome que Ella se sentía igual. Que por más orgullo, por más terquedad y por más todo, aceptó que este tiempo que pasó sin mí ha sido algo muy desagradable. Que no paró de pensar en mí, de soñar conmigo, de anhelarme y que todos los días se moría de las ganas por llamarme y gritarme decirme que me ama.

Es por eso que hoy, informo oficialmente que Ella y yo volvimos. Que ya no solo somos una pareja, somos novios y nos confesamos empalagosamente que sentimos amor el uno por el otro…

…es por eso que ahora andamos de nuevo en la calle juntos, felices y agarrados de la mano demostrándole al mundo que volvemos estar juntos y aprendiendo que el tiempo puede dar muy pero muy buenos resultados.

No se si alguién todavía revise y lea esto por acá, pero estoy tan emocionado que no pude evitar compartir esta noticia con ustedes que siempre se tomaban un tanto de su tiempo pa’ leer este blog. ¡Saludos!

Ok, estoy enamorado.

Piernas + Noche fría = ¿?

¿Sabes? Uno poco a poco va aprendiendo en va vida con las experiencias que uno tiene y eso. Uno va aprendiendo a valorar las cosas, los momentos, los sentimientos y así, uno se da cuenta más fácil cuando es algo bien lo que uno está viviendo para poderlo disfrutar al máximo. Hoy es de esos días, o mejor dicho, noches.

Dicen que la noche es solitaria, callada y fría, pero yo digo que no hay nada mejor que disfrutarla en compañía de una persona fina que te haga sentir bien. Estando así, junto a esa persona, uno puede convertir esa noche solitaria, callada y fría en una noche totalmente espectacular e inolvidable. Si en el día se pueden hacer muchas cosas, en la noche también, y hasta más… Aparte que tiene un “plus”, la noche siempre te brinda algo de privacidad, cosa que nunca está de más y hay que aprender a aprovecharla.

Es así como esta noche estamos aquí, Ella y yo, acostados en mi cama, sin mucha ropa, con varias sábanas, algunas almohadas y mucho frío. Así es como el sueño nos atrapó en sus redes y nos hizo caer rendidos en él. Nos hizo olvidarnos de todo lo que podíamos hacer en una fría noche como ésta y nos dejamos llevar por el sueño… Estando ahí en la cama, juntos, con muy poca ropa, envueltos en sábanas blancas y literalmente “empiernados”. Así pasamos la noche, refugiándonos en el calor del otro, deleitándome de sus respiraciones mientras Ella solo escuchaba mis latidos al dormir en posar su cabeza en mi pecho.

Ahora que es casi de día, Ella sigue dormida pero yo no. Ahora solo estoy acostado disfrutando de ver como sus pies dormidos juegan con los míos, como mis latidos son como música para sus oído y como se ve de bella al dormir. Pasar “empiernados” en una noche fría es bien, pero aprender a ver los detalles más allá de eso es aún mejor.

Piernas + Noche fría = ¡Buenos días!

El mes de amor (nos) llegó

Ella era una chama que no sabía lo que era amar, nunca lo había vivido y siempre cuando le hablaban sobre ello, respondía con que no sabía lo que eso era pero que debía ser algo maravilloso. Si, maravilloso así como en las películas y libros que le gustaban tanto ver a solas en su cuarto a medianoche y que pocos, muy pocos sabían que lo hacía. Ella creía en el amor, solo que no lo había vivido y no sabia con seguridad como se sentía eso. Mucho me ha dicho que soñaba siempre con el amor verdadero y todas esas cosas en las que suele pensar una chica joven al llegar este mes y que no conocer el amor personalmente.

Dicen que Febrero es “el mes del amor”, dicen que el 14 de este mes fue el “Día del amor y la amistad”. En verdad, dicen muchas cosas pero Ella no creía tanto en eso. Solo creía en el amor de verdad, ese que no tiene horario ni fecha en el calendario. Ese que fluye todos los días del año y no tiene un día para celebrarlo porque es digno de celebrarlo todos los días. Si, así piensa Ella aunque este 14 de Febrero que pasó todo cambió un poco…

…fue este 14 de Febrero el primer “Día de los Enamorados” que la pasa conmigo, y así porque ese mismo día tuvimos una cita en donde fuimos al Parque Del Este y le preparé un picnic en medio del mismo. Un manta, unos sándwiches, refresco, algunos cupcakes y unos pequeños arreglos florares que improvisé a última hora pero se que veían bien fino. Así fue como empezó nuestra cita, con su sorpresa al que llegáramos al parque y que yo ya tuviese todo listo esperando por nosotros. Así fue como se emocionó tanto y me dio muchos besos. Nos sentamos en un árbol que tiene como una rama con forma extraña que lo hace perfecto para sentarse y hablar. Conversamos sobre cosas del día a día, sobre nosotros, sobre lo mucho que ha avanzado nuestra relación en tan poco tiempo y sobre todo lo bueno y lo malo por lo que hemos pasado juntos. Nuestras peleas, nuestras citas locas, nuestras sesiones de sexo inolvidable, nuestras noches de solo dormir y todas esas cosas que han hecho tan fina nuestra relación y que nos tiene tan enviciados uno con el otro.

Después nos sentamos en la manta sobre la grama y comenzamos a comer un poco de todo lo que yo había llevado para complacerla en ese día. Comíamos los sándwiches y tomábamos refresco mientras seguíamos conversando recordando “viejos tiempos” entre nosotros. El cómo nos conocimos, el primer beso que nos dimos, la primera sesión de sexo que tuvimos y hasta los primeros orgasmos que tuvimos juntos. Recordando, comiendo y riéndonos mucho, así iba el día hasta que la sorprendí con algo que no se esperaba.

¿Se recuerdan le da canción que le dediqué a Ella hace unos días? …bueno, busqué una guitarra de un amigo que tenía escondida detrás del árbol, me senté en un banquillo que había traído y comencé a intentar tocar “Just the way you are” de Bruno Mars con la guitarra mientras se la cantaba con mucha pasión mientras la miraba a los ojos. Confieso que de cantar no se mucho y de tocar guitarra mucho menos, un pana medio me enseñó las notas y ese día me armé de valor e intenté hacerle una pequeña serenata con esa canción. La toqué, se la canté, hice el ridículo delante de ese poco de gente que pasaba y nos miraba pero igual le gustó, y eso era lo que quería. Igual estaba sorprendida y fascinada, igual intentó cantarla conmigo mientras la risa la dejaba. Me ayudó un poco con los coros, con las melodías y hasta una mini coreografía le hacía con sus manos. Al terminar la canción nos reímos bastante al ver como todo el mundo se había quedado parado frente a nosotros, viéndonos y unos hasta coreando la canción. Hasta a la gente le había gustado, aunque les aseguro que no me salió tan bien como creen.

Entre risas y abrazos, ella me dio un beso de esos que solo se ven en las películas. Un beso grande, profundo, sensual y muy apasionado. Un beso algo inesperado para el momento, lo confieso. Un beso que vino seguido de un suave pero bien pronunciado “Te quiero” por parte de Ella, y un “Yo te quiero aún más” pronunciado por mí con una voz un tanto más intensa, seguido de una sonrisa y de unos ojos muy estúpidos parpadeantes. Así fue como dejamos la guitarra a un lado y simplemente nos acostamos en la manta, abrazados y mirándonos uno al otro. Conversando en voz baja, dándonos unos besos, jugando a chocas nuestras narices y riéndonos mientras lo hacíamos. Parecíamos los propios tontos, lo sé, pero en ese momento eramos los tonto más felices del mundo. Tanto así que sin pensarlo, así de repente, me dio por pedirle a Ella que fuera mi novia, sabiendo en cuenta que teníamos a toda la naturaleza como testigo de todo eso que estábamos sintiendo y que ya venimos sintiendo desde hace rato largo. Ella simplemente me vio a los ojos, dejo salir una pequeña sonrisa y un muy seguro “SI, acepto ser tu novia“. Confieso que en ese momento mi felicidad fue demasiado gigante, tanto que le respondí con un beso y un susurrado ”Te quiero mucho“. Así mismo, ella me respondió con otro beso y utro susurrado “yo también te quiero mucho, novio“. Ahora si que ya Ella no va a ver igual el 14 de Febrero, ahora si que es especial…

…ahora somos novios, nos queremos y estoy demasiado feliz por eso. Tanto así que esto parece un espejismo y no verdad. 

Tiempo de guerra

Hay muchas veces que la gente nos dice que la relación de nosotros es perfecta, que Ella y yo hacemos una pareja ideas y cosa así… Hay gente que nos dice que nuestro días siempre son los mejores, que a nosotros nos pasan cosas que a nadie más y hasta nos han dicho que no parece que fuéramos venezolanos. Y, ¿saben qué? Todos esos están bien equivocados en la vida con respecto a eso, a la relación entre Ella y yo.

Si, no todo es color de rosa en nuestra relación. Tenemos nuestro malos días, nuestras discusiones, nuestros arranques de celos, nuestras diferencias y todo eso. Solo somos una pareja normal, común y corriente, lo que si acaso nos diferencia es que le damos más valor a las virtudes de nuestra relación, y tratamos siempre de omitir o superar nuestro defectos. Ella no es perfecta, yo mucho menos, pero igual tratamos siempre de ver nuestro lado positivo e igual pasa con nuestra relación.

Si, nosotros también peleamos aunque nunca nos hemos llegado a maltratar física o verbalmente. En fin, como por ejemplo puedo sacar a relucir lo que pasó hoy. Esta tarde/noche no comenzó de la mejor manera posible, estábamos juntos en su casa pendiente de salir y pasar la tarde/noche juntos, pero teníamos opciones muy distintas a elegir en cuento a lo que queríamos hacer. Yo estaba con ganas de salir a tomar unos tragos e ir de noche a algún local nocturno a bailar, pasarnos un poco de copas y terminar la noche muy subidos de tono y juntos en mi casa. Por su parte, Ella quería todo lo contrario. Primero, ni siquiera estaba decidida. Andaba en una de que quería ir a comer a un sobrevalorado conocido restaurante de la ciudad y después pasar el resto de la tarde noche en algún sitio tranquilo, conversando y viendo la luna. Aunque también quería que compráramos unas películas y nos encerraramos en su cuarto a verlas, a comer “cotufas” y tomar refresco. En fin, la cosa es que quería algo más tranquilo que lo mío y por eso tontería comenzamos un pequeño “debate de opiniones” que no duró mucho en pasar a una “discusión no socializada” por culpa de su histeria y mi poca paciencia en el momento.

Gritos, insultos infantiles y sacadas de lengua, así era como estábamos hasta que llegó un momento en el que no me aguanté y declaré Tiempo de guerra, seguidamente agarrando una almohada y pegándole en la cara para callarla, aunque de manera sutil. Ella no aguantó, agarró la otra almohada y listo… ¡Guerra de almohadas!

Sin importar que estábamos en ropa de dormir porque había pasado todo el día en su casa, comenzamos a golpearnos con las almohadas. Ella afincándose bastante y yo más pendiente de pegarle en su trasero con la almohada y de evitar sus “ataques”. Confieso que algo que comenzó con algo de malicia, terminó con algo lleno de felicidad, ya que llegó un momento en el que ya habíamos olvidados la discusión como tal y solo estábamos riéndonos y jugando a pegarnos con esas almohadas. Confieso también que verla en esa ropa de dormir, con una sonrisa de oreja a oreja y con esa cara de pícara que tenía cuando me pegaba, no pude aguantar y en un momento la agarré con mis dos brazos y la tiré en la cama para después olvidarme de las almohadas y simplemente llenarla de muchos pero muchos besos. Besos que comenzaron en su boca y terminaron recorriendo todo su cuerpo hasta que nos dimos cuenta que eso era solo el comienzo, nos quitamos la ropa y seguimos con lo que en verdad queríamos. Un sexo apasionado, delicado y muy sensual, lleno de besos y muchas caricias, con miradas muy inocentes de su parte y muy pícaras de la mía. Una noche la de hoy en donde el tiempo de guerra fue solo el preámbulo a lo único que los dos coincidíamos que nuestros planes que era terminar en su cama teniendo relaciones y disfrutando de nosotros dos.

 

…Y ahorita que lo pienso, lo mejor de todo es que todavía la noche es joven y siento que lo menos que haremos en ella será dormir. Será una gran noche, lo aseguro.

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Reencuentro con la noche

Entre enero y parte de febrero vivo los días más rápidos de mi vida. Si, esos días en los que vives tan ocupado haciendo cosas que ni cuenta te das del tiempo que transcurre mientras tanto. Días rápidos son lo que me deja esta culminación de semestre en la universidad. Días en los que paso mucho tiempo estudiando, trabajando y que el tiempo que paso junto a Ella se me hace cada vez más corto, me hace quedarme picado queriendo más, mucho más.

Hoy, pues hoy como que ya no será un día de esos porque acaba de comenzar y de una manera muy lentamente fantástica. Es que estoy, desde hace un par de horas, acostado en mi cama con Ella a un lado. El día lo comencé con su llegada a mi casa para pasar la noche conmigo, todo eso solo con la excusa de que en su casa había mucho frío y no podía dormir. Confieso que yo tampoco he dormido muy bien últimamente, pero no por el frío, sino por la falta de Ella y su calor.

Es por eso que hoy será un día lento, un buen día, porque entre Ella y yo se dio un reencuentro con la noche. Un reencuentro con el calor de tanto anhelamos para dormir, con los brazos que tantos no hacía falta sentir y con los besos que tanto nos hacía falta dar y recibir. Si, un reencuentro con ese sentimiento extraño que nos une y que tanto nos gusta sentir.

Aquí estamos, en ropa interior, acostados sin arroparnos. Acostados de lado, uno mirando al otro, hablando un poco y haciéndonos caricias. Aquí seguimos en este reencuentro con la noche dándonos unos besos y disfrutando de ese calor que nos damos uno al otro y que nos hace sentir especial. No creo que tengamos sexo esta noche, lo confieso, hoy quiero simplemente compartir mi noche y mi sueño con Ella. Dormir abrazados y despertarla por la mañana con un beso en la frente y susurrándole un “Te quiero” en su oído. Hoy quiero darme placer solo con verla dormir entre mis brazos, sintiéndose cómoda, segura y muy querida. Hoy solo quiero dormir con Ella y despertar sabiendo que será un gran día…

…Aunque quizás si nos provoque un “mañanero” antes de que me vaya a clase, pero ya eso se los contaré después, si es que pasa.

¡Buenas madrugadas!

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Tarde verde, ¿besos verdes?

Dicen que las relaciones son mejores cuando uno no se ve todos los días con su pareja por eso de que cuando se ven, la cosa es como más intensa. No sé, nunca he creído en eso y además, Ella y yo no necesitamos de un distanciamiento para poder tener intensidad al momento de vernos. Creo que de por si, ya somos como que muy intensos los dos.

En fin, la cosa es que por culpa del comienzo de las clases y todo eso, no habíamos tenido tiempo para vernos y compartir una tarde juntos entre Ella y yo… Hasta que eso cambió hoy. Si, como hoy estoy libre en mi trabajo y no tenía ni un poquito de ganas de ir a clases en la noche, la invité a salir. A ir al Parte del Este a pasar la tarde juntos, solo Ella y yo con la naturaleza a nuestro alrededor.

La tarde comenzó para nosotros al momento que la fui a buscar a su casa y nos dirigimos al parque. Al llegue, nos sentamos en una de las butacas viejas que están regadas en el mismo y comenzamos a ponernos al día. Sentados y agarrados de la mano, hablamos de todo lo que teníamos pendiente. Conversaciones sobre nuestros estudios, mi trabajo, sus actividades, anécdotas y demás.

Al seguir la tarde, nos paramos de donde estábamos y comenzamos a caminar agarrados de la manos por todo el parque. Entre risas, besos, caricias y demás, nuestra caminata se estaba volviendo muy interesante. Ella bromeando conmigo, yo bromeando sobre Ella y así, nos olvidamos de todo lo que nos rodeaba y solamente nos concentramos en nosotros y nuestra conversación. Nada de estar pendiente de los celulares, el iPod, ni nada. Solo Ella y yo, y nuestras sonrisas.

Debo confesar que la cosa estaba tan divertida que llegamos un momento en el que parecíamos dos niñitos correteando por el parque y “haciéndose coco”. Nos golpeabamos, nos empujabamos, Ella me cacheteaba y yo para pararla tuve que cargarla. Hasta la monté “de caballito” en mi espalda y nos pusimos a jugar, correr y reírnos a carcajadas. La gente nos miraba de una manera muy extraña pero a nosotros no nos importó, seguíamos correteando en el parque con Ella en mi espalda y nuestras sonrisas de oreja a oreja. Al rato me cansé, y simplemente nos tiramos en la grama a reírnos de nosotros mismos, de la gente que nos miraba raro y de nada en especial. Solo estar ahí tirados, agarrados de la mano y riéndonos hasta que nuestros abdominales nos dolieran. Cuando llegó ese punto, en mi caso, simplemente me paré y la cargué. Si, otra vez pero ahora en mis brazos, y me la llevé hacia un árbol que estaba cerca para que nos refugiáramos del poco sol y para alejarnos un poco de la gente.

Ahí, debajo de la sombra que ese árbol nos brindaba, la solté junto al tronco, la abracé y no me aguanté las ganas de darle un beso. Si, un solo beso, pero un beso que vale por miles. Un beso de esos que son largos y muy apasionados. Un beso de esos que te hacen olvidar del mundo y solo concentrarte en sus labios suaves y delicados. Un beso de esos que no va acompañado de caricias pícaras sino de respiraciones profundas y muy sensuales. Un beso de esos que te hacen cerrar los ojos y solo dejarte llevar por lo que sientes. Un beso de esos que intensifica todos tus sentidos. Un beso de esos que si los describes con palabras como: mágico, especial y único, te quedas corto.

…Un beso de esos que al final es mucho más que un beso.

Después, nos dimos cuenta que ya era un poco tarde para estar ahí y nos fuimos. Primero a dejarla en su casa y después a devolverme a la mía. Ahora, sinceramente no se como describir esta tarde tan fantástica que he pasado a su lado. Una tarde en la que salí con Ella, gasté muy poco dinero pero igual terminó siendo una de las mejores tardes en la que hemos estado juntos y que al final la cerramos con broche de oro.

Una tarde verde que al final nos regaló un beso… ¿verde?

Ella y sus detalles (Parte 5)

Yo creo que ya para nadie es un secreto que Ella aparte de ser una mujer muy bella, tiene un cuerpo muy bien formado. Como quién dice, todo bien puesto en su sitio. Aunque puede que eso haya sido lo que me llamó la atención cuando la conocí, hoy por hoy hay muchísimas cosas más que me encantan aparte de su cuerpo. Como por ejemplo, sus muecas.

No sé, no me pregunten pero en verdad me encantan. Tienen ese “no se qué, que se yo” que me hacen amarlas demasiado, sin geniales. Es que, es algo así como que por más loca que sea la mueca que haga, igual se sigue viendo super linda y hasta cuchi. Le lucen y todo.

Tiene muchísimas, desde las más tiernas que se pueden imaginar y hasta otras muy pero muy pícaras. De paso, las hace a cada rato y pienso que hasta espontáneamente le salen o no sé, quizás es por su personalidad, su creatividad o algo así. Me encanta como su carita puede reflejar tantos sentimientos a través de esas simples muecas que a fin de cuenta, al verlas me producen un deseo enorme de besarla. Si, de besarla y mucho. A veces siento que lo sabe y lo hace solo para que yo termine a sus piés, besándola.

Es que, mírenla…

…se ve demasiado “perfect” haciendo esas muecas, ¿o me lo van a negar?

Sol, arena, mar y…

Este ha sido un día que comenzó a tempranas horas de la mañana, cuando me viniste a despertar para que me pusiera algo y empacara porque nos íbamos a ir a la playa,  ya que tenías ganas de escaparte conmigo y volver a sentir un sol radiante en tu hermosa piel. Así fue como comenzó este día, yo medio dormido empacando cosas todo apurado mientras tú ibas a la panadería por algo de pan, jamón, queso y refresco. Así fue como nos embarcamos en esta aventura tan improvisada pero con mucha pinta de ser muy divertida.

Después de unas cuantas horas en el camino, al fin llegamos a nuestro destino. Una playa venezolana llena de gente, alcohol y ruido por todos lados. Pero igual, nosotros nos bajamos de su auto con todo el placer y las ganas de disfrutar al máximo sin pararle mucho a nuestro alrededor. Para nosotros, solo era sol, arena, mar y nuestro amor.

Al llegar, sacamos nuestras cosas del carro y nos instalamos en la arena. Una toalla en la arena y listo, el “point” perfecto para acostarme a llevar sol y vacilarme el ambiente.

Todo eso mientras tú te cambiabas y llegabas a acompañarme, a tirarte encima de mi y comenzar a hacerme cosquillas y darme besos hasta que las cosquillas se acabaron y los besos se intensificaron hasta que paramos un poco para disfrutar más del ambiente y menos de nosotros como tal. Al transcurrir el día, confieso que me gustó todo lo que compartimos, lo que nadamos juntos, nuestros besos y tocadera en el agua y bajo ella también. Nada como nuestras sonrisas producidas por un simple intento de juego con una pelota de playa que se llevaba el viento y tú corrías detrás de ella para buscarla, mientras yo me reía de verte en eso. Sabes que fuiste la reina en esa playa, llamaste la atención de todos mientras los ignorábamos y seguíamos con lo nuestro.

Si, también debo confesar que quedé encantado cuando nos cansamos y tú decidiste que nos sentáramos a mirar las olas, conversar y descansar. Todo era perfecto, el ambiente, la playa ya casi sola, mi brazo en tu hombro y el tuyo en mi cintura, mies besos en tus cachetes, naríz y frente super colorada, tú y tus excusa de besarme porque tenía los labios resecos. En verdad es algo que nunca olvidaré, he vivido pocos momentos tan mágicos como ese, fue algo muy salido de un sueño pero que al final fue nuestra realidad, que la vivimos y la disfrutamos juntos, en cuerpo y alma.

A decir verdad, desde ese momento todo fue mágico, así como también cuando comenzó a a esconderse el sol.

Recuerdo que nos vestimos ya como para irnos pero antes de hacerlo me provocó dar una vuelta por la orilla del mar para que apreciáramos mejor ese atardecer tan hermoso, aunque al final concluí que más hermosa te veías tú, así medio vestida, medio arreglada, medio peinada, pero feliz y medio. Eso es lo que más me gustó, que disfrutaste tanto como yo de este día que comenzó como una locura de las tuyas y está terminando como un día mágico de esos que solo nosotros mismos podemos darnos. No hay nadie más que pueda, tú lo sabes y lo sé…

…sí tuviera que colocarle un título a este día, sería: sol, arena, mar y nuestro amor.